TERAPIA CAPILAR

Cada vez son más las personas que se preocupan por la salud del cabello y comprenden la enorme importancia de tener un cuero cabelludo saludable para poder lucir una melena bonita. Por eso, en los últimos años ha ido ganando espacio un nuevo concepto para el cuidado del cabello: la TERAPIA CAPILAR.

¿Cómo funciona la terapia capilar?

La terapia capilar consiste en aplicar métodos de prevención para tratar enfermedades relacionadas con el cabello y el cuero cabelludo con el objetivo de reducir las agresiones externas y corregir eventuales desequilibrios causados por procedimientos químicos.

A partir de un completo análisis realizado con una micro cámara, y en el que se muestra en el ordenador detalles que a simple vista no pueden apreciarse, es posible evaluar la salud del cuero cabelludo y de la hebra capilar. Cuanto más temprano se inicie la terapia capilar y se detecte el problema, mayor es la probabilidad de lograr la recuperación del cabello, que en muchos casos es del cien por cien.

Una vez realizado el diagnóstico, el siguiente paso es definir qué método es el más adecuado para iniciar la terapia y tratar cada caso de manera concreta. Esto se lleva a cabo a través de tónicos reguladores, alogénicos, ampollas de crecimiento, peeling y oxigenación capilar, masajes, champús y productos reguladores, aminoácidos… entre otros. Y todo ello para tratar problemas específicos como la dermatitis, caspa, seborrea, desajustes hormonales, fragilidad de la hebra, regeneración del pelo, exceso de grasa o la caída del pelo.

La terapia capilar apuesta por la prevención y el tratamiento de enfermedades capilares, diferenciándose así del concepto tradicional de peluquería en el que un corte de pelo o la corrección del color son sinónimos de melena renovada. La terapia capilar va mucho más allá. Este novedoso servicio combate importantes problemas específicos como la caída, la sensibilidad del cuero cabelludo, la fragilidad y rotura de la hebra, la caspa… que muchas veces no sabemos cómo se han originado y resultan ser síntomas o consecuencias de algún problema de salud, desequilibrio hormonal, tintes y procesos químicos, aplicación de productos que no le sientan bien al cabello, etc. La lista de motivos puede ser grande. Por eso, es fundamental ponerse en manos de un buen experto en recuperación capilar para que nos ayude a controlar y dar solución cualquier problema capilar.